YO ELIJO QUEDARME CALLADA

Cuando, de pronto, te das cuenta de que todos llevamos un lado oscuro que no conocíamos, el impacto es aplastante. Yo lo llevo, tú lo llevas; pero resulta, que, a veces, ponemos a las personas en pedestales, las elevamos, tenemos un alto concepto de ellas y duele que se nos caiga.

Hay seres humanos que desde que entran a tu vida lo hacen rotos, y lo sabes. De primera ojeada descubres que vienen defectuosos de fabrica; pero los aceptas así. Unas veces porque no tienes remedio, otras, sencillamente, porque sabes que nadie es perfecto. Pero hay otros que se te esconde tanto, que no logras ver sus defectos, entonces el efecto de su caída, dentro de ti, es letal, devastador. Virginia Woolf tiene una frase que lo dice todo: “Cada uno tenía su pasado encerrado dentro de sí mismo, como las hojas de un libro aprendido por ellos de memoria; y sus amigos podían solo leer el título”.

Nadie tiene el derecho de ofender a nadie, ni de juzgar, y menos, de ser cruel. Tampoco de buscar apoyo en otros para reforzar un criterio lleno de malas intenciones.

En el mundo de la literatura me he sorprendido por la competencia que existe. Nos sentimos capaces de criticar la obra de otros (yo lo he hecho cuando soy lectora de esa obra, lo reconozco); pero nunca he tratado de minimizar el trabajo de nadie, de lanzarlo por tierra, de atacarlo, y de ser cruel menos, porque para mí la amistad es sagrada, cuando es verdadera. Y, por tanto, respeto a mis amigos y a los amigos de mis amigos. Al fin y al cabo, la fama es efímera, sobre todo, en esta época en la que hay más escritores casi que lectores. El gran Borges dijo que “Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes”.

A nuestros colegas hay que respetarle su trabajo, sus horas de estudios, sus horas nalgas, para llegar voluntaria o involuntariamente a donde están. Sin embargo, hoy día hay muchos que solo escriben, no leen. Yo no puedo conocer los corales sino me he metido en mar. Leer es conocer a los que te trillaron el camino para que estés donde estás. Tenemos que conocer a los grandes novelistas y poetas, porque desacreditando el trabajo de otros jamás llegaremos a ser grandes.

Yo elijo trabajar el doble, leer, investigar, estudiar. Y me acojo a esta frase de Oscar Wilde “Las preguntas nunca son indiscretas. Las respuestas, sí”. Por tanto, elijo también quedarme callada.

Blanca Esther Oropesa

5 de marzo del 2020

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Louisville, Kentucky

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